Los malentendidos y una historia de Nik y Nak

“La distancia más larga entre 2 personas es un malentendido”

Qué es un malentendido y cómo podemos entenderlo es materia de grandes reflexiones, discusiones, controversias y conflictos a través de toda la historia.

El malentendido es un concepto que muchas veces posterga o disuelve al menos por un período situaciones críticas.  “Aquí no hay mala fe, sólo hay un malentendido”,  esta frase siempre da un respiro para eludir, momentáneamente, una situación incómoda o bien, de riesgo para la paz.

Los malentendidos se relacionan con las promesas y las ofertas y se definen como  equivocación, tergiversación, equívoco.

Hay cuatro tipos de malentendidos:

  1. El Genuino

Lo que genuinamente no se entendió bien (o sea se mal entendió) producto de no escucharlo bien, de no estar atento, de confundirlo, de ignorancia, de ingenuidad y de todo sentimiento producto de la buena fe. La inocencia frente a un  malentendido puede generar una situación jocosa o bien provocar un conflicto, depende de cómo se interprete.

2. El cultural

Ambas partes escucharon lo mismo, pero la interpretación es diferente producto de ser observadores diferentes. A veces las  mismas palabras tienen conceptos y orígenes distintos de acuerdo a nuestra historia, nuestra cultura o edad o nivel social, u otros factores. En este caso  se requiere comprensión y humildad para reconocer que dado esto, la promesa o la oferta habrá que evaluarla nuevamente.

3. El subjetivo

El que se entendió bien pero las condiciones de satisfacción no fueron suficientes para superar las contingencias e imprevistos, lo que provoca diferentes interpretaciones o diferente entendimientos. Aquí los límites entre la buena y la mala fe se trastocan.

Curiosamente y a pesar de que aquí ambas partes concuerdan en que hay un malentendido, si les preguntamos ¿quién malentendió? y ¿qué fue lo que se malentendió? ambas partes dirán que entendieron bien, es decir que para ellos no hubo ningún malentendido y que el malentendido fue por parte del otro. También puede suceder que una de las parte admita que entendió mal y se disculpe o repare el daño.  En este caso un tercero puede dirimir en un acto de buena fe o en un camino legal.

4. El Intensionado

El que siempre entendió bien pero luego se arrepintió o nunca pensó siquiera en cumplir lo prometido u ofrecido, entonces niega haber hecho la promesa o bien la adjudica a un malentendido… siempre de la otra parte,  por supuesto.

Aquí la buena Fe y la mala Fe se contraponen claramente. Una parte cambia o niega la promesa y la controversia que se genera la adjudica a un malentendido. Lo que “él dijo es una cosa, pero lo que quiso decir es otra  y la otra parte malentendió sus palabras”.  De esta manera quien actúa de buena Fe no sólo es engañado, sino a su vez es acusado de inventar promesas que nunca le han hecho, lo que es humillante y daña su honor.

En este caso se está frente a una situación peligrosa que ofende cruelmente la dignidad de una persona. Esto hace de este malentendido un acto de abuso.

Los malentendidos reúnen promesas y expectativas. Como bien sabemos las promesas generan deberes y derechos. Quien promete tiene el deber de cumplir lo que prometió. Quien recibió la promesa adquiere el derecho a esperar que ella se cumpla.

 

 

 

La historia de Nik y Nak


“El malentendido”

 

Nik y Nak eran dos hermanos que mucho se querían y un buen día deciden trabajar juntos. Es así como Nik se incorpora a la pequeña fábrica de Nak, quien era su dueño y fundador. Durante los 3 primeros años se realizaron grandes obras y la fábrica de Nak tomó un rumbo de progreso que nunca había tenido antes. Nik fue el protagonista de esos grandes cambios que hicieron progresar a la fábrica de Nak. Todo parecía un sueño y ambos comentaban que si su padre estuviera vivo, feliz se sentiría.

Fue así como Nak, un día, agradecido le regaló a su hermano Nik un pequeño porcentaje de la empresa, esto en reconocimiento a su gran labor. Nik estaba tan orgulloso como agradecido y esa noche lo celebró con su familia.

Pasaron 2 años y Nak contrató a un ayudante personal. Nadie sabe porque contrató a un ayudante personal teniendo a su lado a Nik, quien además era su hermano… pero así fue. Al poco tiempo Nak le comentó al ayudante de que si bien aún no estaba legalizado, Nik era el dueño de un pequeño porcentaje de la fábrica. El ayudante le recomendó legalizar esta oferta pero sí le hizo una advertencia: “La empresa ahora es muy valiosa y no se debería regalar algo tan valioso a nadie, aunque fuera un hermano”

Nak quedó pensativo y por primera vez sintió la perversa presencia de la codicia.

Un mes más tarde Nak le dijo a Nik que deseaba formalizar su participación en la fábrica. A Nik le encantó la idea a pesar de que nunca le había pedido hacer un contrato por esa promesa. Pero para su desencanto, Nak le dijo que lamentablemente no podría regalarle lo prometido ya que según averiguó su ayudante personal, eso no es legal. La ley prohíbe expresamente regalar partes de una fábrica.
A pesar de la tristeza y decepción por lo que estaba escuchando, Nik no tuvo más remedio que aceptarlo ya que ir contra la ley o las normas se contradecía con todo lo que él creía, con sus valores y  coherencia.

Entonces aceptó comprar ese mismo porcentaje en “condiciones únicas” según lo que Nak le prometió esta vez en base al plan de compra que le preparó su ayudante.

Pasó algo más de un año hasta que Nik, en una reunión con sus amigos, les comentó lo que le había sucedido. Uno de los amigos dijo en voz alta ¡Te estafaron!
Era Luik, hombre de Leyes,  quien afirmó: “el dueño de una fábrica puede regalar a quien quiera un porcentaje de su empresa sin rendir explicaciones a nadie”

Con esta información,  Nik se enfrentó a Nak y le pidió una explicación. Nak no quiso responder ni apareció por un buen tiempo.

Habían pasado algunos meses y Nik insistía en una explicación. Fue así como un día Nak apareció y le dijo “Yo no te hice esa promesa que tú dices y si no te gusta, devuélveme lo que estás comprando”

Nik se puso furioso y sentenció“Más triste que no cumplir una promesa es negar haberla hecho”

Triste y decepcionado Nik abandonó la fábrica para siempre.

Pasó más de un año antes que Nik y Nak volvieran a encontrarse. Nik insistió una vez más para que se juntaran y aclarar las diferencias.

Fue una larga conversación y cuando llegó el momento, Nik volvió a la carga reclamándole su promesa y el agravante de haberle mentido para engañarlo.

Frente a tan grave acusación Nak achicó sus ojos, como no queriendo mirar a Nik y ésta vez ya no negó del todo haber hecho la promesa… y entonces balbuceó:

 “Aquí lo que hay es un malentendido”

 

FIN

 

Esta historia nos invita a valorarnos como personas, a honrar nuestra palabra por sobre todas las cosas y a no sacrificar a quienes te aman y te siguen, por las oscuras tentaciones de la codicia.

 

Escrito en Noviembre de 2016
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Acerca de Jorge Olalla Mayor

Publicista, Director Creativo, Coach Ontológico
Esta entrada fue publicada en asombro, Coaching, cuentos, Historias, Humanidad, Jorge Olalla, Justicia, Mobbing, tercera edad, Valores. Guarda el enlace permanente.

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