El Perverso destruye con sonrisas

Marie-France_Hirigoyen
Marie-France_Hirigoyen

Entrevista a la psiquiatra Marie-France Hirigoyen, a cargo de Ima Sanchis, publicada en La Vanguardia.

En “El acoso moral” definía al perverso: individuos ávidos de poder y sin escrúpulos que utilizan a los otros para ascender.

Sí, gente sin sentimientos que acosa sistemáticamente a sus víctimas por medio de alusiones, descalificaciones y desprecio. Son seductores y destruyen con sonrisas, jamás se enfrentan directamente.

Defíname ahora a las víctimas.

El perverso vampiriza a personas inteligentes y con personalidad. Gente diferente, o bien más competente o muy atractiva físicamente. Suelen tener mucha lucidez a la hora de juzgar lo que pasa y lo dicen. En el fondo no son como corderos. El grupo quiere que todo el mundo funcione de la misma manera y las empresas que los asalariados sean dóciles y estén conformes.

Si son personas tan lúcidas, ¿por qué se convierten en víctimas?

El problema es que no se defienden bien porque no son ni cínicas ni perversas. Son personas con humanidad y el mundo del trabajo es cada vez menos humano.

Tras la publicación de su primer libro, Marie France Hirigoyen recibió miles de cartas en la que le decían: “Estás contando mi propia historia” y decidió continuar con la investigación. Por su parte, los medios de comunicación se interesaron especialmente por el acoso moral en el trabajo. El revuelo fue tal que fue llamada en audiencia por el Consejo Económico y Social de Francia a petición del primer ministro para que precisara con exactitud el término “acoso moral” en relación con el mundo laboral. Dos años después de la aparición de su primer libro, Hirigoyen publicó “El acoso moral en el trabajo”.

Ocurrió un caso terrible en Francia. El protagonista fue un señor de 53 años que llevaba 20 años trabajando en la misma empresa en un puesto de responsabilidad. Su superior jerárquico, que tenía la misma edad que él, murió repentinamente y fue sustituido por un joven ejecutivo de 30 años recién salido de una escuela de administración de empresas que comenzó a acosarle moralmente.

¿Cómo?

Despreciándolo, burlándose de él y de su edad. Vigilaba todo lo que hacía como si fuera un chiquillo y lo criticaba constantemente. Le envió tres cartas consecutivas en las que le acusaba de no realizar bien su trabajo, pero sin especificar qué era lo que no funcionaba. Al recibir la tercera carta el señor se pegó un tiro en la sien, pero dejó escrita una nota dirigida al dueño y al director de la empresa: “No está bien lo que han hecho conmigo”.

Terrible.

La viuda me vino a ver para que la ayudara a llevar el caso a los tribunales. En ese momento en Francia no había una ley al respecto y los abogados le dijeron que no se podía hacer nada. Finalmente encontró un abogado que aceptó el caso. Yo estuve en el tribunal como experta y el juez acabó relacionando el suicidio con el acoso moral. Fue el primer caso histórico en el que se reconoció el suicidio vinculado al acoso moral pese a que todavía no había una ley.

¿Qué le pasó al acosador?

Nada, pero a partir de este caso la ministra de Justicia quiso que se legislara el acoso moral para que no quedaran impunes este tipo de agresiones. Y en eso estamos en Francia, en Portugal, en Bélgica, en Canadá, en Québec, en Brasil y en España. La UE quiere crear una directiva que se encargue del tema en el ámbito comunitario.

¿A partir de ese caso se plantea escribir el segundo libro?

Sí, el término “acoso moral” se comenzó a utilizar sin demasiada propiedad sobre todo en el mundo laboral. En mi segundo libro preciso con exactitud qué es acoso moral y qué no lo es en el trabajo.

¿Dónde están las confusiones?

Se confunde el acoso moral con el estrés y la presión laboral. Cuando un directivo o un jefe presiona a una persona es para que trabaje más. Sin embargo, en el acoso moral lo que se pretende es impedir que el otro trabaje bien para tener algo que reprocharle. En el acoso moral hay mala intención y no la hay en la presión laboral. También se crean confusiones en los conflictos. En un conflicto hay dos interlocutores que no están de acuerdo y que discuten con mayor o menor fortuna. En el acoso moral no hay discusión porque no se quiere resolver ningún problema. Al contrario, lo que se pretende es detener la comunicación.

¿Son muchos los que se sienten acosados sin razón?

Sí, muchos confunden no estar a gusto en su trabajo con estar acosados. Este término es muy reciente y va a hacer falta formar especialistas capaces de valorar una definición que invita a los matrices: “El acoso moral en el trabajo se define como toda conducta abusiva (gesto, palabra, comportamiento, actitud…) que atenta, por su repetición o sistematización, contra la dignidad o la integridad psíquica o física de una persona, poniendo en peligro su empleo o degradando el ambiente de trabajo”.

Dígame cómo podemos estar seguros de que nos están acosando moralmente.

Cuando sospechamos que somos víctimas, antes de denunciarlo debemos intentar hablar con la persona que supuestamente nos está sometiendo a acoso moral. Si es verdaderamente un acosador, lo negará descalificándonos. También es importante hablar con una tercera persona para tener un punto de vista ajeno y escribir diariamente todos los episodios de esa relación. Eso nos servirá para reflexionar y para recordarlo en caso que haya que llevarlo a los tribunales.

¿El acoso moral se suele dar entre superior y subordinado?

Lo más común es que se produzca de arriba hacia bajo, pero se dan casos de horizontalidad e incluso de acoso ascendente. En cualquier caso el acoso moral que comienza ejerciéndose sobre un individuo acaba involucrando a más personas, porque el acosador lo que pretende es aislar y desestabilizar a la persona asediada sumando al mayor número de gente posible.

¿Y la gente se presta, participa?

La mayoría de las personas somos como corderos que seguimos al que nos parece más fuerte, ya sea porque nos seduce el poder o porque tememos al poderoso.

¿El acosador moral es un enfermo?

No, el acosador moral no está recogido en los manuales clínicos de patologías en la medida de que no es una persona que sufre, funciona bien mientras tiene una meta y pueda instrumentalizar a los demás para sus fines.

Algo debe sufrir…

No, él no sufre, considera que el otro es el irresponsable y el equivocado. Únicamente le interesa escalar socialmente y conseguir cada vez más poder.

¿Me va a desmontar aquello que nos contaron de niños del efecto bumerán?

Lo siento, aparentemente el acosador no sufre el efecto bumerán. Un individuo psicológicamente normal cuando hace una cosa mal tiene sentimiento de culpabilidad. Sin embargo, al acosador moral lo único que le preocupa es avanzar, no tiene moral.

Está a punto de convencerme…

El mundo del trabajo cada vez coincide más con los rasgos del acosador en la medida en que hay que dar lo máximo de uno mismo y triunfar a toda costa. El acoso moral sólo es posible si el contexto lo favorece. Los métodos actuales de dirección y el cinismo que se da en altas esferas de la empresa favorecen el acoso moral.

Entonces, ¿un acosador moral nace o se hace?

Se hace. Pero la mayor parte de los agresores no fueron respetados en su infancia.

¿Son felices?

No, porque cada vez quieren más, son insatisfechos por naturaleza.

Pero son gente de éxito.

Sí, son individuos muy adaptados socialmente y reconocidos en su trabajo. En el mundo político el acoso moral es prácticamente la regla, y no hace falta ser un especialista para verlo. No sé en España, pero en Francia hay muchos en la política y en la alta dirección de empresas.

En todas partes cuecen habas, pero dígame: ¿son narcisistas?

La mayoría de ellos sí. Pero también hay otros casos en que la situación les empuja a actuar como acosadores. En la medida en que en la empresa esté todo permitido, los trabajadores de base tenderán a utilizar mecanismos de acoso moral para sobrevivir a situaciones de exigencia.

¿Cuáles son las profesiones en las que más abunda este tipo de acosadores morales?

El acoso moral se da más en la empresa pública que en la privada. Porque al no poder despedir a las personas libremente, las van desgastando con este mecanismo y porque la jerarquía es más marcada. Los sectores más afectados por el acoso moral son la medicina, la educación y la administración pública.

¿La medicina?

Parece que en esta profesión, en la que sus integrantes se dedican a ayudar a otros, la relación que mantienen con los compañeros es menos importante. Hay bastante maltrato en organizaciones humanitarias y caritativas. Lo que realmente motiva al acosador no es tanto el dinero como el afán de poder y notoriedad.

Auténticos monstruos.

Y muy costosos para la empresa y la sociedad. La persona que es acosada queda impedida para ir a trabajar. En las encuestas que he realizado un 70 por ciento de los acosados estuvieron de media 150 días al año sin ir a trabajar. Pero muchas de las víctimas no pueden reincorporarse al trabajo y caen en el paro.

Denos alguna buena noticia.

El acoso moral se puede prevenir, pero es tan difícil… La primera medida es introducir en la sociedad el valor moral y el respeto a las personas.

Entonces hay que empezar en párvulos.

Sí, yo creo que hay un verdadero problema en la educación, la violencia en las escuelas, tanto de ricos como de pobres, crece. En Francia la ministra de Educación está intentando lanzar una campaña de fomento del respeto en las escuelas.

Lleva muchos años sumergida en el acoso moral, ¿cuál es su conclusión?

Me he dado cuenta que muchas situaciones de acoso moral son producidas por políticas de empresa y por falta de comunicación. Por mucho que investiguemos el acoso moral, la figura del acosador moral nunca va a desaparecer. Creo que deberíamos centrar nuestra investigación en los déficit morales de las teorías de “management”.

Juguemos un poco, ¿históricamente, qué personaje fue un acosador moral?

François Mitterrand; un perverso narcisista, un personaje tremendamente ambicioso, que mentía y que cambió de chaqueta una y otra vez porque lo único que le interesaba era mantenerse en el poder. A su alrededor hubo gente que sufrió mucho, uno de sus ministros y su brazo derecho se suicidaron. Y su historia familiar también es muy complicada, a sus hijos los destruyó psicológicamente. Otro ejemplo podría ser Pablo Picasso.

**Compartido del sitio de  Roberto Vázquez
http://acoso-moral.blogspot.mx/
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