¿Qué es la igualdad?

¿Es una necesidad o un deseo?

Somos iguales ante la ley, pero no lo somos entre nosotros.
Cada persona es tan diferente a las otras como al mismo tiempo es tan igual a las otras.

Todos tenemos ojos pero todos los ojos son distintos; todos tenemos rostros pero todos los rostros son diferentes. Y así también sucede con nuestras rabias, nuestras penas y alegrías, cada uno las vive de una manera única, personal.
Nuestras casas, nuestras historias, la suerte y las posibilidades son en nosotros tan diferente e iguales como lo es nuestra huella digital, de lejos parece n iguale y de cerca nos asombramos con sus diferencias.

Cada uno tiene lo suyo, lo que hereda, lo que construye, lo que descubre, lo que consigue, lo que entrega.. y también a qué se entrega.

La igualdad en sí es una utopía, porque cuando debemos ponerla en práctica, de inmediato queremos diferenciarnos y obtener una mejor opción, lo que algunos consiguen y se les conoce como “la élite”. Ellos son los que gobiernan y a su vez están gobernados más bien por los pecados que por las virtudes.

Quienes prometen la igualdad siempre tienen éxito y son muy populares.

Quienes hoy dicen luchar por la igualdad, como sistema de gobernabilidad, deben ser requeridos públicamente para que expliquen en qué consiste la igualdad que proponen y si ellos también se someterían a esa igualdad. También algo muy importante es que se comprometan a que, si las promesas no se cumplen, tengamos el derecho de elegir otra fórmula, usando la herramienta que mejor representa a la igualdad: el derecho a votar.

La igualdad es una necesidad frente a los abusos por parte de quienes deben servir a la ciudadanía: lo público, lo privado y los políticos.

La igualdad cuando es un deseo basta instalarla en el mundo con nuestro ejemplo personal, distinguiéndola por sobre todas las cosas desde el maravilloso prisma de los valores humanos

La honradez, para que nunca deje entrar a la codicia.

La honestidad, para hacernos cargo de nuestras responsabilidades.

El cuidado, para valorar lo que tenemos.

El orgullo, de cultivar los valores humanos.

En realidad todos queremos ser iguales, la pregunta es:

¿iguales a qué?

Acerca de Jorge Olalla Mayor

Publicista, Director Creativo, Coach Ontológico
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