¿Qué es la ética?

La ética se confunde con la moral y viceversa.

En realidad no son lo mismo, pero ambas están enlazadas como hermanas y deben permanecer unidas, ya que una le da sentido a la otra.

La moral se ocupa de las costumbres y normas que establecen el bien y el mal. La ética se ocupa del comportamiento humano en su relación con el bien y con el mal, según lo que dicta la moral.

Entonces, nos damos cuenta que la ética es más subjetiva y ofrece una mayor amplitud para interpretarla, por eso acostumbramos a decir que algo es poco ético o dudosamente ético o muy ético. Al contrario de la moral, la ética no tiene normas y está en el sentido común..

La moral deja poco lugar a interpretaciones ya que las normas se encargan de acotarla al máximo, para que así no haya mucho lugar a interpretación. O es moral o es inmoral, no hay medias tintas.

Si queremos sintetizar una definición para ética, podemos decir que la ética es la conducta.

Cuando éramos niños teníamos mala, regular o buena conducta. Sí teníamos buena conducta, el estándar para esa medición era lo que se relacionaba con el respeto, el orden y la responsabilidad.  Era una evaluación de nuestra conducta frente al bien y al mal.

Siendo la ética la conducta de las personas en su relación con la moral, a las conductas no éticas se les llama inmorales, porque no son o dejaron de ser éticas.

La ética por lo tanto, es la responsable de conducirnos por el camino del bien y nos va colocando señales para que no nos desviemos al camino del mal, por muy atractivo que éste se vea.

La ética es una conducta que requiere de grandes sacrificios porque siempre se enfrenta a grandes tentaciones. Por eso muchas veces, en este camino, comenzamos a “sospechar” de que el mal no es tan malo y que el bien no es tan bueno, y vamos acomodando nuestra conducta o nuestra ética, a una concepción más flexible que no nos impida disfrutar de “un pedacito de mal que a nadie le hace mal”, lo suficiente para no sentirse culpable.

Cuando la ética no está instalada como un valor fundamental en las personas o en las organizaciones, traspasar sus límites es apenas un paso.

Por el contrario, para que la ética se le respete como un valor fundamenta, esto sólo se logra con el propio ejemplo de los líderes y de las personas que conforman una organización. Esta situación provoca diversas emociones y todas positivas: satisfacción, confianza, respeto, orgullo institucional.

En términos prácticos, una empresa que respeta normas y procedimientos, que cumple sus compromisos y sus promesas, es una empresa ética, de buenas prácticas y valores.

La transparencia, la honradez,  la coherencia y la confianza son parte de la familia de la ética.

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