Coincidencias asombrosas

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¿Qué es una coincidencia?

Una coincidencia es una emoción, motivada por un acontecimiento en el que dos o más sucesos están relacionados entre sí de una manera misteriosa y que pareciera no tener explicación.

Encontrarse por ejemplo en las pirámides de Egipto con un compañero del colegio a quien no veíamos en años, es una gran coincidencia. También lo puede ser que usted después de leer este artículo se encuentre con un amigo y éste le comente el mismo artículo que también leyó hoy.

Carl Jung empleó el concepto de sincronicidad  como la coincidencia entre una imagen mental y un hecho exterior objetivo que no están vinculados causalmente, pero que establecen entre sí una relación de significación.

Para evitarse malentendidos hay que diferenciarlo del término sincronismo, que constituye la mera simultaneidad de dos sucesos.[]

Todos de alguna manera entendemos lo que es una coincidencia y muchas veces las hemos experimentado en nuestra vida. Hay coincidencia que nos sorprenden y algunas que simplemente nos asombran.

En la historia del mundo hay 8 coincidencias asombrosas que están documentadas.

En realidad hay muchísimas más en el contar de la historia sólo que éstas tienen el mérito de tener registros que avalan su autenticidad.

Aquí le presentamos 3 de esas coincidencias denominadas asombrosas.

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 Chunosuke Matsuyama

(1784) 

 En el año 1784, Chunosuke Matsuyama, un marino japonés naufragó junto a otros 44 marinos que conformaban la tripulación de su navío, en un arrecife perdido en el océano.

Llevaban varios días navegando y estaban a cientos de millas del lugar en que zarparon. Poco a poco fueron muriendo todos y este marino se las ingenió para escribir en un trozo de corteza, un breve relato de lo sucedido y también nombrando a toda la tripulación.

Coloco el mensaje en una botella y luego de sellarla la lanzó al mar.

Nunca más se supo de ellos, hasta que 150 años más tarde, es decir en el año 1934, la botella apareció en la costa exactamente en la aldea donde habían zarpado… y donde Matsuyama había nacido.

 

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Anthony Hopkins

(1975)

Cuando el actor Anthony Hopkins postulaba para interpretar un papel en la película “La chica de Petrovka”, basada en la novela de George Feifer, trató en vano de encontrar un ejemplar del libro, a pesar de haber recorrido todas las librerías de Londres.

Al final de la tarde, cansado y desilusionado ingresó al metro de Leicester Square para regresar a casa. Al otro día enfrentaría una importante reunión con los productores y ni siquiera había visto la novela.

Sin embargo mientras esperaba en la estación se fijo que en un banco había un libro, con seguridad olvidado por su dueño y que para su asombro era el mismo que buscaba con desesperación. El libro tenía además una breve dedicatoria.

Un tiempo después y estando en Viena en pleno rodaje de la película, Hopkins recibió la visita de George Feifer, el autor del libro.

Durante el encuentro el actor le mencionó que no había podido encontrar ningún ejemplar en aquella oportunidad en Londres.

Feifer lo interrumpió para decirle que ni siquiera él habría podido darle uno en aquella ocasión ya que el último que tenía se lo había dado a un gran amigo el cual lo había olvidado en el metro de Leicester Square.
Anthony Hopkins, mostrándole el suyo le dijo:
¿será este?

 

 

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¿Coincidencia o premonición?

 Edgar Allan Poe, en su novela “Las aventuras de Arthur Gordon Pym” de 1837 describe una situación tan dramática como macabra cuando tras un naufragio, cuatro marineros quedan a la deriva en un bote durante días. Enloquecidos por el hambre, deciden que uno de los cuatro servirá de alimento al resto. Usando el antiguo método de elegir una pajita, la suerte decide que quien será asesinado y devorado es un grumete llamado Richard Parker.

Hasta aquí el argumento del libro.

Casi medio siglo mas tarde, en 1884 el buque Mignonette, se va a pique en el Atlántico sur. Solo sobreviven cuatro de sus tripulantes que luego de semanas en alta mar, asesinan al menor de ellos para comérselo. El nombre del infortunado era Richard Parker.

 

Jorge Olalla Mayor

Publicado en Mayo 2012
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Acerca de Jorge Olalla Mayor

Publicista, Director Creativo, Coach Ontológico
Esta entrada fue publicada en asombro, Historias, Jorge Olalla. Guarda el enlace permanente.

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