ENTREVISTA A CAROLINA GARCIA BERGUECIO

Entrevista de Jorge Olalla Mayor 

“A mi la vida no me la cambió el accidente,
me la cambió el coaching”

Este pensamiento de Carolina fue lo que inspiró esta entrevista y lo que me animó a proponérsela… ella aceptó feliz.

A Carolina la conocí como alumna en el ACP 2014. En aquella época yo era el Gerente General de la Escuela.
Ya antes de que el programa comenzara, la vi en un par de ocasiones cuando estaba en el proceso de admisión; también durante las 3 conferencias del programa y en la ceremonia final.

Carolina, con su tremenda personalidad y sabiduría, logró transformarse en protagonista y para ponernos al día: en “influencer” de ese importante programa de formación de coaches, en el que participaron 220 alumnos de Chile y otros países latinoamericanos.  


“Cuando tuve el accidente – y me quiero referir a eso – yo agradezco que había comenzado a incursionar en un tema que ya antes me había llamado la atención:  el Autoconocimiento. En ése momento yo llevaba 5 años estudiando Astrología” 


Carolina es transparente y de pensamiento hablado; la conversación se dio en la confianza y también en el humor. Fueron dos sesiones y no eludió ningún tema, en realidad ella tiene tantas actividades que sorprende:

Es socia de la consultora Altaira Consultores, Fundadora de Comunidad Inclusiva, fundación que busca lograr un cambio cultural profundo en D&I por una igualdad de derechos y oportunidades para mujeres y personas con discapacidad. Embajadora de Expo-Inclusion. Trainer en BHP Minerals America, Consejera Regional del partido Evopoli, Presidenta de ICF Chile (International Coach Federation. Es Ingeniera y Coach Ontológico desde el año 2014. Entre medio de todo eso y otras muchas  actividades, está realizando un tercer programa con Fernando Flores: “Navegando con templanza y serenidad”. Acaba de terminar el 2ndo programa con Humberto Maturana y está comenzando un Magister en Mindfulness en la NYU, Universidad de Nueva York.

Lo primero fue hablar de cómo estaba ella en este mundo. Esto me dijo:

Estoy en una super buena etapa de mi vida, tranquila, contenta. Estamos pasando por un momento histórico, el cual yo lo estoy pudiendo aprovechar de una muy buena manera. Esto te lo digo por que tengo un trabajo estable, estoy entretenida con cosas que estoy realizando. Con mis hijos tenemos la fortuna de estar todos juntos.
Me doy cuenta Jorge que no necesito nada… ni zapatos, ni ropa, ni maquillaje.

Es curioso lo que te voy a decir pero yo estoy en mi zona de confort a nivel mil, ojalá que nadie me moviera de acá. Entiendo que hay una pandemia y lo que estoy viviendo yo es muy diferente a muchas otras personas; no tengo emociones fuertes ni de miedo, ni de necesidades o temores, ni de algún despido. Ahora si me despiden, bueno, ya veré qué hago.

¿Despedirte de dónde?

Bueno yo trabajo en una empresa minera BHP Mineral América (esto lo dice con orgullo), ahí estoy en el Governance del entrenamiento. Entré gracias a la ley 21.015 de inclusión laboral para personas con discapacidad, que se promulgó  en 2019. Si no, nunca hubiera vuelto a trabajar en una empresa.
Mi tarea es velar porque los operadores sean polifuncionales y estén preparados para poder ejercer una variedad de funciones propias en la operación. También me encargo en la Minera de ocupar los fondos SENCE; actualmente muchos jóvenes que vienen de colegios de alta vulnerabilidad son capacitados en el mundo de la tecnología digital. Hace poco hicimos un proyecto con el Ministerio de Educación para que esa capacitación fuera válida como práctica laboral y ellos pudieran obtener su título de Técnico en Minería.

Carolina habla muy entusiasmada de esa minera gigante donde trabaja, dice que por temas de optimización, hoy se creó el Centro de Operaciones Integradas desde donde operan las faenas mineras a distancia desde la ciudad.

“Entrar a estos Centros de Operaciones es como entrar a la Nasa. Los operadores tienen un computador y a su alrededor 8 pantallas gigantes donde siguen todos los pasos de las operaciones mineras”

En un conservatorio con los operadores de mantenimiento de minera Spence de BHP en Sierra Gorda

¿Este trabajo es tu gran pasión?

No no, la minería no es mi gran pasión. Estoy ahí porque me permite vivir tranquila y hacer todo lo que me encanta hacer, con la tranquilidad de tener un gran trabajo. 
Si tú me preguntas a mí qué me apasiona, es la diversidad y la inclusión. Me declaro una activista de la discapacidad.


¿Qué es Activista?

Bueno yo digo eso para que suene disruptivo.

¿Qué otro nombre le pondrías tú? El lenguaje crea realidades; lo que tu haces más une que separa…

Es verdad, el lenguaje crea realidades. Creo sí, que soy un referente.
Cuando tuve el accidente – y me quiero referir a eso – yo agradezco que había comenzado un proceso de un tema que siempre me había llamado la atención: El Autoconocimiento. Llevaba 5 años estudiando Astrología y el Eneagrama para ser una persona mejor.
Me declaro como alguien que tiene una desconexión emocional, producto de toda una historia familiar. Yo veo hoy a mi padre desconectado de lo emocional y bueno… eso fue lo que yo aprendí, aunque mi mamá era super emocional.

Es como si hubiera un mandato que siempre te recuerda: “oye, tu eres racional, matemática e ingeniero por lo tanto no sientes”

Con mi papá, que era Presidente del Colegio de Ingenieros de Chile,
en mi día de graduación como Ingeniero Civil.

¿Cómo es la desconexión?

Es la incapacidad de conectarme con las emociones, con la rabia, con la tristeza. Esto me hacía ser siempre la optimista “está todo bien, todo happy”, entonces tenía que seguir con esta parada de “don´t worry be happy”.

Mucha gente, después del accidente, entraba llorando a verme “oh, pero que terrible lo que te ha pasado…”  entonces al final las consolaba yo “oye, no es para tanto, hay cosas peores… y ¿cómo estás tú? les decía y las sacaba al tiro de la conversación.

Esa desconexión, en esos momentos me sirvió mucho para poder avanzar, porque si yo me hubiera empezado a dar vuelta en eso, de verdad que me voy a la mierda.

Llegué a mi casa después de 8 meses de estar en la clínica donde todo era como a control remoto, Cuando entre a casa, mis hijos miraban a esta extraterrestre que había llegado queriendo controlarlo todo y en realidad… yo ya no controlaba ni una cuestión.
Me tenían que ayudar en todo.

Yo necesito ayuda, ayuda en todo, entonces ¡pobres mujeres que me ayudaban!  yo tenía una rabia parida y una tristeza muy grande también, pero sin asumirla. Entonces tú andas con la escopeta en la mochila y tirando mierda para todos lados, y… siempre diciendo que estas ¡super bien!  

Así era la ensalada que tenía.

¿Qué hacías en ese momento?

Fíjate que yo tuve este accidente siendo muy independiente, en una buenísima etapa de mi vida. Trabajaba en una empresa internacional; mis hijos bien cuidados y con una nana espectacular.
Mi ex marido que era un super ex marido,  se hacía cargo de los hijos cuando yo salía a pololear.  Tenía un amor, me había enamorado… y con él viajábamos para todos lados, aprovechábamos los fines de semana que estábamos sin los niños ¡era increíble!…

…y yo Jorge quedé así (levanta su cabeza mirando el techo), me rompí el cuello a nivel cervical, c5 c6, lo que significa que tu pierdes toda movilidad de ahí para abajo.

¿Sólo podías mover la cabeza?

Es que yo al principio no podía hacer ni esto (mueve sus brazos), no podía hacer nada. Me daban de comer, me lavaban los dientes, me lavaban todo. 

Para un ser humano que está conectado fuertemente con sus emociones debe ser muy fuerte abordarlo. Yo creo que el haber estado en esa nube o haber tenido esa armadura fue lo que me ayudó a atravesar todo eso.

Me dijeron que yo tenía una ventana de doce meses para avanzar en esta discapacidad y yo le di con todo. A los seis mese envié por mi primera vez un mensaje de texto a mis hijos, imagínate que yo tenía que dormir con alguien en  la pieza ya que no era capaz de apretar siquiera un botón para llamar a la enfermera.

 

¿Cómo fue el accidente? 

Yo estaba llegando a Antofagasta y me fue a buscar un taxi para llevarme al hotel.

¿Estabas apurada?

Sí, iba apurada porque necesitaba bajar mis correos ¡imagínate que tontera! iba concentrada mirando mi computador, el chofer iba rápido pero yo no estaba preocupada por eso.

Mira, ahora que lo recuerdo y lo puedo confidenciar contigo, yo venía en el avión con Jaime, íbamos a pasar el fin de semana juntos en San Pedro de Atacama, aprovechando que él tenía una reunión en Antofagasta. Teníamos todo listo.

Ese día cuando nos bajábamos del avión, él me dice “Carola, dile al taxista que se vaya, yo te voy a dejar y después me voy a la reunión”  Me insistió en eso. A Jaime lo pasaron a buscar en una camioneta de la empresa en que trabaja para llevarlo a su reunión, pero me dijo que no tenía ningún problema en pasar primero a dejarme al hotel y yo… ¡no, no y no! ¡Imagínate lo que es la vida!

Yo iba en el taxi y la camioneta en que venía Jaime iba detrás. Me llamó al celular para que le dijera al taxista que disminuyera la velocidad

¡Va muy rápido, dile que baje la velocidad! me decía.

Oh… entonces Jaime ¿vio el accidente?

No, no… él, de pronto en una bifurcación hace un giro a la izquierda, sube por otro camino y se despidió “Nos vemos en el hotel a la noche”.

 Y tuve el fucking accidente…

… y yo… mira Jorge, sin poder hacer nada porque yo aún no me daba cuenta de que no podía hacer nada; alguien se acerco a la ventana mientras yo gritaba ¡auxilio… auxilio… no puedo salir de aquí!

Mire Señora.. me dice ese alguien “Hubo un accidente y el taxi chocó de frente con un camión”

Yo estaba de guata en la parte de atrás del taxi y le digo “por favor llamen a mi novio”

Y me preguntan cuál era su número, y yo les digo que es el último número marcado, entonces ahí lo llamaron y él llego A los pocos minutos junto a una ambulancia.

“Jaime, perdí las piernas”, es lo primero que le dije.

“No, no , cómo se te ocurre…” me calma.

“Si Jaime, le dije, perdí las piernas”

“No, no , estás loca, por ningún motivo, sólo estás como traumada por el choque… “

… pero yo, con una frialdad Jorge… le dije que ya, y nos fuimos al hospital.

En el hospital me hicieron scanner y otros exámenes.

Al primero que le dijeron fue a Jaime.

(Carola hace una buena pausa)

.. imaginate lo fuerte que fue para él… lloraba mucho.

¿Y para ti?

A mí el Dr. me dijo “Sra. García. Usted tiene una lesión medular c5 y vamos a hacer todo lo posible para que un avión la venga buscar y la lleve a Santiago, por que usted requiere de una cirugía urgente”… así no más fue.

Y yo ¿qué cresta es eso de una lesión medular c5?

Esto nunca lo cuento, pero mi vida ahí dio un giro en 180 grados. Estuve un año haciendo terapia para poder salir adelante lo más posible.

Con Fernando Flores durante el programa Beyond Coaching el 2016.


Hoy agradezco no haber escuchado a ese doctor que me dijo “No vas a poder hacer nada  y necesitas cuidados las 24 horas del día. No vas a poder comer sola.”


Jorge, yo ahora manejo mi auto, manejo mi computador, mi celular es mi otra mano… es que si tu te fijas no tengo manos, las puedo mover re poco.

Fue un gran desafío que me puso la vida y por otra parte fue también un gran regalo que me permitió ser hoy la mujer que soy. No quiero decir ¡Qué rico que me llegó esto! pero bueno… de ser una mujer muy independiente que hacía todo sola y que desde pequeña tenía ese mandato de que nadie me iba a ayudar nunca, que no era necesario y menos que te ayudara un hombre, porque todo lo podía hacer yo sola.

Imagínate Jorge lo que fue para mí el tema de pedir ayuda.

Quienes me ayudaban, las enfermeras, de alguna manera representaban lo que yo ya no era: independiente… y eso me daba mucha rabia. Era un monstruo en potencia. 

Pasaron como 5 años y el 2012 me despidieron de la empresa que trabajaba. No me importó mucho, lo estaba pasando mal, muy mal, con una jefa que me discriminaba, que me trató pésimo. Mi autoestima estaba por el suelo.
Después se me ocurrió vender la casa, fue una tontera, una pésima decisión. Hice malas inversiones, todo mal.

Ya no estaba más con Jaime. Fueron varios duelos y todos difíciles. 

¿Cómo llegó el Coaching a ti?

Yo quedé cesante y recibí una buena indemnización, estaba segura de que iba a encontrar pega.

Antes que me despidieran la Presidenta de Comunidad Mujer, Esperanza Cueto (somos super amigas) me vio muy mal y me ofreció de regalo hacer el proceso de mentoring de Comunidad Mujer. En ese proceso de mentoring tu dices qué quieres hacer laboralmente y ellos te colocan una mentora para orientarte y ayudarte en ese desafío.

Y cuando me preguntaron qué quería hacer yo, respondí “No sé, no sé, no tengo idea…” porque la verdad es que yo andaba pésimo. Entonces ellos pensaron “ Ya… a ésta le vamos a tener que poner un coach urgente” y ahí fue que conocí a la Lily Bernal.

Entonces yo iba a las sesiones de Comunidad Mujer a las oficinas de Presidente Errazuriz donde trabajaba la Lily.

La Lily me preguntaba y me preguntaba y yo me daba vueltas… pobre, ¡que atroz! imagínate a la Lily con ésta coachee que era incapaz de conectarse con ella… pero ¿sabes qué? igual me ayudó, conocí el coaching y cuando me despidieron, ella me dijo “¡Seca!  ahora tienes que meterte a un programa de Coaching”, le dije que por ningún motivo, cómo voy a gastar ese dineral, ¿estas loca? Voy a encontrar al tiro una pega, le declaré.

En la CEPAL, Naciones Unidas,  durante el panel Task Force Interamericano,
junto a Mónica Bravo Carmona, María Ignacia Aybar y María José Echeverría.

 

Jorge, no te miento, estuve un año peregrinando en reuniones con Gerentes, Presidentes de Mineras y bla bla bla… y nadie me contrató. 

Mi explicación era de que no estábamos preparados como sociedad para contratar a una persona con discapacidad. Esto fue el año 2013, durante todo ese año estuve buscando una pega. Tuve super buenas reuniones, mis amigas me preguntaban ¿Cómo te esta yendo? y yo decía “Super, mañana me contratan” y nunca nada.

Esa incapacidad del chileno de no atreverse a decir “No amorosa, aquí no te vamos a contratar”. Todos decían “Te llamamos, te llamamos”.

Después entendí también  algo: ¡quién sabe cómo yo andaba buscando pega! 
Debo de haber andado de “víctima mortuoria” (se ríe)

La cosa es que cuando terminó el año y me pregunté ¡qué cresta voy a hacer!

Yo soy mi propia pyme, estaba separada, mi marido es un amor pero es ex marido… entonces: tengo que trabajar en algo. Mi tema de Ingeniero ya no me servía y mi amiga, la Esperanza, también me recomendó meterme al programa de Coaching. Pero yo no tenía plata para eso, entonces conversando con Lily ella me dijo “¿Y porque no le escribes a Julio Olalla y postulas a una beca?”.

Y yo te escribí a tí que eras el Gerente General, a Julio y a la Paz. Me acuerdo patente, les escribí una “nice letter” diciéndoles que yo… que la niñita con discapacidad… que sería un aporte para el mundo y todo eso… (es muy divertido escuchar a Carolina contando sus historias)

Y me dieron una beca.
Mi amiga Esperanza, tan amorosa, se puso con el resto. Ella me decía que yo necesitaba eso, que me iba a hacer bien. Yo no lo veía así, como siempre yo, según yo, estaba super bien y lo que necesitaba era trabajar.

Le comenté a algunos amigos de que iba a hacer el curso de Newfield; para mi sorpresa lo conocían y varios también lo iban a hacer. Ellos me comentaban que en sus empresa habían contratado a unos coaches “No te explico lo que cobraron, creo que me voy a dedicar a eso…” es lo que me decían.

Y ahí sí que me entusiasmé “Yo quiero eso” me dije. A mí no me interesaba el auto cuidado, lo que yo quería era una herramienta, la metodología, la papa. El resto para nada, yo me sentía muy bien.


 Con  Anita Torres fue en una certificación del ACP Avanzado de 2019 y
con María Elena Espinal durante el programa Mastering Coaching Skills.

¿Cómo fue el proceso?

Fue muy interesante, ahí comencé a ver mis luces y mis sombras y también comencé – aunque muy de a poco –  a amigarme con el tema de las emociones.

Al año siguiente estudié con Humberto Maturana, también con Fernando Flores y fui ahondando en el tema de las emociones. También me permitió abordar otras distinciones, de que también las otras personas pueden tener razón, que no es solamente mi observador.  Al principio me preguntaba qué era esa cuestión del observador (Se ríe. Yo también)

Me permitió conectarme con mi vulnerabilidad y aceptar, de mucho mejor manera, todo lo que ma había sucedido. Julio me dijo una vez en la sala “Conéctate con tu compasión, por tí y por los demás” me hizo conectarme con la gratitud, gratitud a mi vida, a ser una afortunada en el mundo de las personas con discapacidad. Y ahí te diría yo, que comenzó en mi una búsqueda mucho más profunda de auto conocimiento.

Invitada para promover el turismo en Isla de Pascua como destacada Influencer 
y una de las 100 mujeres líderes más importantes del país.

Carolina, yo recuerdo que en la última conferencia del ACP (El Arte del Coaching Profesional) el curso de formación, tuviste una conversación en la sala con Julio. Hablabas de la autoestima, también del fenómeno de estar siempre mirando a todos para arriba desde tu silla; de pronto Julio, con la ayuda de un par de personas, hace un acto que resultó muy sorprendente en la sala. Te tomaron y te pusieron en el escenario, desde donde ahora nos mirabas, desde esa altura, a todos hacia abajo ¿te acuerdas de eso? ¿Cómo fue eso para ti, qué te pasó?

De pronto Julio me dijo: ¿qué pasaría si te subimos arriba?

Y ahí me pasó algo que me pasaba mucho “Qué vergüenza, ¿cómo ellos van a hacer fuerzas para subirme?… mejor que nos quedemos así no mas”
Entonces me subieron y me instalaron en un sofá ¿no sé si te acuerdas Jorge?

Ellos me sacaron del objeto que era la silla de ruedas y me instalaron en un sofá que era parte de la escenografía del escenario y no era un intermediario como lo era la silla. Y ahí Julio se puso a conversar conmigo desde esta otra perspectiva.

Fue algo super bonito y un lindo gesto que él tuvo. Son esas cosas que aparecen en un momento y son muy valiosas.

Me acuerdo que Julio me dijo “ Ahora eres la Reina; pon mirada de Reina….. y yo decía “Pucha que vergüenza, ¿cómo pongo cara de Reina?… pero bueno había que hacerlo, y yo Jorge, quedé como la Reina del ACP. 

Todavía me encuentro con ex compañeros del ACP 2014 y me dicen ¡Hey Reina, cómo estas! 

Todos se acuerdan de ese momento.

Con Julio Olalla en la ceremonia de certificación del ACP 2018 dónde fui invitada como presidenta de la Federación internacional de Coaching a dar un mensaje a los recién certificados.

¿Y después del programa, qué pasó?

Bueno, en realidad me di cuenta que yo no recibí “herramientas”, sino un proceso completo de vida. A Fernando Flores, por ejemplo, le carga que uno diga que va a buscar “herramientas” a un programa.

El 2016 me metí a un programa con él: “Beyond Coaching” y el 2017 fui una de las mentoras de ese programa que duraba unos 6 o 7 meses. No te entregaba certificado de nada, era un proceso de aprendizaje. Después, el 2019, tomé otro programa con Fernando: “Navegando al 2030” que era cómo anticiparse a los futuros emergentes, observar a Rusia a China como las grandes potencias. Este programa empezó en Septiembre y justo cae el 18 de Octubre. Para mí fue muy imortante haber atravesado ese momento haciendo un proceso como ése. Fernando le puso paños fríos y dijo “Bueno, aquí tenemos que hacer un giro en este programa” y así fue.

Al final terminamos el programa justo cuando invade el Covid ¿lo puedes creer?

Fue algo muy importante porque en el grupo de alumnos (de varias partes del mundo) habían de todas las tendencias políticas y pudimos abordar los temas que sucedían como una comunidad de respeto, algo que sólo ahí, con mi grupo de ese programa, me sucedió, en medio de un caos de conversaciones entre los amigos, la familia, el trabajo, la calle y las redes.


Recuerdo muy bien que durante el programa ACP, mientras me formaba como coach, yo le decía a Julio Olalla: “Oye, quien va a querer una Coach en silla de ruedas” … y pensar que ahora soy la Presidente de la ICF, o sea… increíble!


Yo siento que el coaching me permitió encontrar distinciones y poder salir de “la víctima”. 

Yo siempre me quejaba y me quejaba: “Noooo, que mi pololo me dejó” y la verdad es que ambos sufrimos mucho y lo estábamos pasando mal, aferrados a lo que ya no era. También me echaron de mi trabajo y yo también cooperé a que eso sucediera. Es cómo tomar responsabilidades, como abrir tu campo de conciencia, eso fue lo que me ayudó a cambiar la vida y lo agradezco.

Me declaro una fan del autoconocimiento, nunca terminamos de conocernos y por eso siempre me meto en programas. En el año 2015 tomé un programa con Humberto Maturana y yo le decía al Doc “Mire yo logré captar un 8% de su programa” y eso fue porque estuve en Newfield porque si no no hubiera cachado nada ¡cero!
Con ese 8% me di por pagada… a nivel mil.

 

Con el Doc, el maestro Humberto Maturana. 

Me voy a meter en otro curso con él. El Doc transmite las mismas cuestiones pero en otro nivel, si en este nuevo programa capto un 20% va a ser maravilloso.
Con Humbero Maturana nos juntamos luego después del 18 de Octubre, queríamos armar un grupo del “Ando por Chile” y le preguntamos “qué cree usted que está pasando” y el dijo, “bueno aquí lo que tenemos que preguntarnos es ¿queremos o no queremos convivir?, son preguntas que parecen simples. Yo milito en un partido de derecha, Evopoli, y cuando te preguntas si quieres convivir con, por ejemplo, la gente que va a Plaza Italia.. ahí la pregunta se complica.

Si tú eres de derecha y conversas con alguien de izquierda, ambos estamos esperando las primeras palabras para contradecirnos y oponernos. Saber convivir es entender cuál es tu punto de vista y aunque intentemos escucharnos con el cuerpo y el alma y toda la cuestión…pero la verdad es que no nos importa. El “queremos convivir” es algo super profundo.

¿Y tú quieres convivir?

Mmmmm… no. Hay ciertas cosas que no. Me he dado cuenta que no deseo convivir en espacios que no son coherente conmigo.

¿Desde el accidente, hasta la fecha, has recorrido un camino sorprendente, no es así?

Cuando me invitan a hablar con los alumnos que se están formando yo les digo “nunca dejen de soñar”. 

Recuerdo que durante el programa ACP, mientras me formaba como coach, yo le decía a Julio Olalla: “Oye, quien va a querer una Coach en silla de ruedas” 

… y pensar que ahora soy la Presidente de la ICF, o sea… increíble.

(Cuando Carolina dijo esto, me puse de pie y le hice un saludo militar. Ella se reía)

Continúe mi Presidenta.

Yo fui Directora de ICF todo el 2017 y 2018, la Presidenta era Fiona Frazier, yo era la Secretaria. Cuando estaba terminando ese período y nos íbamos nos dicen que sería bueno que haya una cierta continuidad para no comenzar de cero con el próximo Directorio. Eramos 12 Directores y decidimos quedarnos para que así fuera y todos postulamos para Presidente. Y bueno postulamos y todo y resulta que el 95% votó por mí.

¿Porque ellos votaron por tí, te lo esperabas?

Noooo, fue una sorpresa.

A mí me hubiera gustado estar más piola y fuera de las cámaras. Yo durante esos 2 años trabajé heavy. Yo te digo que lamentablemente estamos en un paìs o una sociedad en que el voluntariado es “cuando puedo hago y si no no hago”.

Nosotros en el Directorio somos voluntarios (ad honorem).

¿Voluntarios? Pero la ICF le cobra a sus miembros.

Sí claro, cobra por la membresía que son 250 dólares al años. Yo que soy nivel PCC  que significa  500 dólares cada 3 años más o menos y el nivel MCC como 700 dólares. También cobra a los Directores de Escuela por tener las Escuelas y los programas acreditados.

¿Tú no eres MCC (Master Coach Certified)?

No

¿Y porqué no?

Porque bueno, se necesitan 2.500 horas de ejercicio profesional…..

¿Tú crees que necesitas ser MCC?

Nooo.

¿Sabes qué? para mi tú eres una MAESTRA, y no te lo digo por que te estoy entrevistando, pero una persona que el año 2014 se forma como coach, que ha navegado en la más profunda resiliencia, que ha tenido una experiencia que ni el 0.00001% de la población mundial la ha tenido y que tiene todo para enseñar… no necesita un certificado para ser maestra. Los maestros no se auto proclaman, ni pagan para tener un certificado, a los maestros los proclaman quienes los conocen y los valoran; esos son sus alumnos y discípulos y no es por cantidad de horas, es por su sabiduría y su talento.

Entonces yo te declaro maestra, mi maestra.

Oh… muchas gracias! (se ríe y se emociona)

Gracias Maestra. Un abrazo.

(La entrevista siguió una hora más y dará para una segunda parte. Prometido.)


DEL MURO DE CAROLINA:

¿Acaso somos felices cuando corremos más?

Nos han educado a ir rápido, nos han enseñado a correr, a tardar poco, a ser eficientes, que lo lento es malo …
Cambiamos caminos verdes por autopistas grises y nos perdemos el camino por llegar rápido al objetivo.
Nos han dicho que para ser felices, debemos llegar primero, pero ¿a dónde …?

¡Yo me bajo!

(Bello mensaje de PeterSlow)

PD: Le envié esta entrevista a Carolina para su mirada y aprobación.

Esto respondió: “Demasiado bella la entrevista”

… y yo ¡feliz!

 

Acerca de Jorge Olalla Mayor

Publicista, Director Creativo, Coach Ontológico
Esta entrada fue publicada en adulto mayor, asombro, Coaching, Coaching social, Humanidad, Política, Valores. Guarda el enlace permanente.

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