El humor en la época de Franco

En plena dictadura, surgieron algunas publicaciones que en medio de la asfixia Franquista, regalaban una brisa de surrealismo y delirio, una pincelada de color en un entorno gris.

A decir verdad, salir con una publicación humorística en aquella época, donde la gravedad estaba instalada en todos los medios de comunicación y la censura era casi medieval, demostraba una osadía casi heroica.

De esas publicaciones hay que destacar en primer lugar a La Codorniz “La revista más audaz para el lector más inteligente”, según rezaba su lema. Allí trabajaron verdaderos mitos del humor gráfico español, como: Gila, Summers, Perich, Forges, Chummy Chummez,  Mingote, entre otros, a quienes tuve el honor de conocer cuando visité la Editorial Vanguardia en Madrid, siendo estudiante de Publicidad. Tuve el privilegio de hacer allí una breve e inolvidable experiencia profesional.

Este año se cumple el 68 Aniversario de su nacimiento.

La Codorniz curiosamente terminó junto con la Dictadura, no logro sobrevivir en un ambiente de libertades y su creatividad finalmente sucumbió. Esta revista de humor supo mejor que ninguna cómo engañar a los censores del régimen franquista a través de un humor muy inteligente. La censura le dio la vida y el fin de la misma se la quitó.

El humor de la Codorniz era a veces hermético, subjetivo, lleno de símbolos. Cualquier obviedad era motivo de su clausura, lo que a través de su existencia era algo recurrente. Fueron muchas las ediciones impresas requisadas generando grandes pérdidas a los editores; esto los llevó a una estrategia que el régimen demoró un largo tiempo en descubrir. Imprimían un solo ejemplar y lo llevaban a revisión, si era clausurada, al menos no lo perdían todo.
Los censores tenían un arduo trabajo con La Codorniz, ya que debían descifrar “dónde estaba la trampa, dónde venía el mensaje oculto”.

Famosa fue una Edición que logró venderse en una primera tirada, antes de ser clausurada:

La portada de La Codorniz mostraba la entrada de un túnel, luego, al abrir la revista, todas sus páginas eran negras y en la contraportada aparecía la salida  del túnel. Eso era todo.

En un principio la censura pensó “estos tíos están locos”, pues no podían entender de qué se trataba. En realidad nadie lo entendía, sin embargo todos intuían que era genial y audaz sin saber muy bien porqué.
En el gobierno pasaba lo mismo y al final decidieron clausurarla: “No podemos permitir que un mensaje posiblemente oculto llegué a ser descifrado por los enemigos del régimen”.

En otra ocasión publicaron un informe meteorológico que decía:

«Reina en toda España un fresco general procedente de Galicia».

A pesar de las explicaciones de los editores a favor de la inocencia de su informe, las autoridades enfurecidas los clausuraron por largo tiempo.
Al volver a salir a la venta y sin dar muestras de amedrentamiento, La Codorniz publicó una portada que es hasta hoy un símbolo del humor español. En ella aparece una caricatura en la que se ven reunidos los Editores de la revista  diciendo:

“Bombín es a Bombón
como Cojín es a X
y nos importa 3X
que nos secuestren
la Edición”

Esto tampoco hizo sonreír a la censura y curiosamente no la clausuraron, tal vez el régimen se daba cuenta que el ridículo sería mayor y era mejor dar una válvula de escape a tanta presión.

Posteriormente varios de los humoristas de La Codorniz fundaron la famosa revista “Hermano Lobo” con un humor transformador, inteligente, desinhibido y progresista, logrando renovar el mensaje. Su lema era “Semanario de humor dentro de lo que cabe”.

Para esa época había ya nacido la llamada Ley de Fraga, que abolía la censura previa a los medios de comunicación pero que a su vez instalaba una peor: la auto censura, una nueva censura sin referencias, ni límites precisos, que ahondaba más la trágica herida de la falta de libertad.
Hermano Lobo consiguió opacar a la Codorniz quienes para competir intentaron ser más osados y  fueron clausurados sin piedad. El humor de Hermano Lobo es reconocido como el más inteligente y mordaz de las publicaciones españolas.

Aquí publicamos una breve selección de ese humor, que tal vez nos puede parecer negro o muy hermético y hasta dramático. Hay que verlo y disfrutarlo en el contexto de una época en que la única posibilidad de reírse, era reirse de sí mismo.


 

 

 

 

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Acerca de Jorge Olalla Mayor

Publicista, Director Creativo, Coach Ontológico
Esta entrada fue publicada en asombro, Coaching, Coaching social, cuentos, Historias, Humanidad, Justicia, Valores. Guarda el enlace permanente.

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