Recientemente vino a Chile Leda Bergonze, conocida como “la Sanadora de Rosario”.
En medio de una conferencia de prensa, Leda, que es líder de la agrupación religiosa “Soplo de Dios Viviente”, apuntó a que el cáncer se desarrolla por “la falta de perdón”

Esta declaración de Leda, como buena declaración, cambió el mundo y a su vez lo dividió en 2 bandos:
- Quienes les pareció que su declaración tenía sentido común, era motivadora o bien ya la lo sabían.
- Y quienes se ofendieron, la desacreditaron, la negaron, la descalificaron.
«Una cosa es hablar del perdón. otra cosa es perdonar»
No es muy difícil imaginar quiénes se sintieron con su inteligencia insultada o bien en total desacuerdo con esa declaración y respondieron airados y furibundos en las redes sociales llamándola bruja, mentirosa, estafadora… entre otros juicios insultantes.
Seguramente muchos de ellos jamás se han atrevido a enfrentar el perdón y otros alguna vez lo enfrentaron y tal vez tuvieron una mala experiencia, o mejor dicho ellos juzgaron haber tenido una mala experiencia, por ejemplo cuando nuestro perdón es rechazado.
“Si eres capaz de perdonar, no le temes a nada”
El perdón es el valor más difícil de alcanzar y el que mayor miedo provoca enfrentar.
El perdón significa no utilizar más lo que haya sucedido con otra persona (que juzgamos nos infirió un daño), para atacarlo, denigrarlo o humillarlo.
Perdonar, pedir perdón o bien perdonarse a sí mismo, es un acto humano del más alto valor. No es exagerado decir que si los seres humanos usáramos el perdón como una herramienta o como un facilitador para vivir en paz, viviríamos en paz; que como decía la gran poetisa: “La Paz es la bienhechora silenciosa, nada se parece más a ella que la felicidad”.
Cuando nos negamos al perdón, cultivamos un veneno también silencioso, que es el resentimiento, la culpa y el odio que anidan los peores sentimientos.
Una mezcla letal para la vida espiritual, biológica, emocional…
Te perdono
“Antes de que este dolor sea mi agonía
Antes de que la impotencia me inmovilice
Antes de que la rabia me vuelva loco
Antes de que el amor me abandone
Antes que todo, te perdono”