Invitación a Explorar…

Sentía en mi cuerpo claros síntomas: me empezó a costar mucho pararme, arrollidarme, subir escaleras, leer sin anteojos o acostumbrarme a las canas que me salían y me salían… todo eso me venía sucediendo hacía algunos años; lo intenté minimizar en el diario y agitado vivir que tenía laboralmente. Presentía, eso sí, que eran síntomas de un nuevo mundo al que yo iba a llegar inevitablemente.

Cuando quedé sin trabajo, comencé a tener disponible mucho tiempo, es decir, tiempo que no estaba agendado, ese era el tiempo que yo siempre tenía copado y ahora tenía que llenarlo… ¿con que?

Me di cuenta que no volvería a trabajar contratado por una empresa, que debía empezar de nuevo y emprender, reinventarse, como se dice.  Es así cómo han pasado casi tres años en que he tenido algunos trabajos ocasionales y sigo intentando encontrar una manera de realizar mis sueños y subsistir dignamente.  Debo emprender, debo hacer algo, es lo primero que pensé.

¿Qué puedo hacer?

¿Cuántas personas estarán viviendo algo parecido a lo mío?

Y deben estar: deprimidos, aburridos, lateados, temerosos, impacientes, escondidos, reprimidos, impotentes, atorados…

Atorados, sin poder hablar abiertamente de lo que les está sucediendo por temor a causar lástima o a admitir que tienes más de sesenta años y eres un anciano… según el dictamen de la sociedad.

Son muy pocas las actividades en que la edad no es obstáculo para ejercerlas, al menos hasta más de los 80 años: Profesor es una de ellas. Filósofo, Pensador, Inspirador, Gurú, Escritor, Accionista, Director, Presidente, Productor, Dueño, entre otras.

La otra actividad es la Política: Senador, Diputado, Embajador, Ministro, Juez, Abogado, Consejero, Asesor, Adulador, Familiar, Alcalde, Intendente, Operador, etc.

Y yo agregaría: al soñador, el emprendedor,  el innovador, el justiciero, el luchador, el creativo, el honrado, el que no se resigna a pasar por esta vida sin dejar un legado. El que no descansa, el que lucha por lo que parece imposible.

La sociedad ha diseñado un escenario para nosotros y lo ha llamada: Adulto Mayor o  también, Tercera Edad. Estoy seguro que ningún Adulto Mayor o de la Tercera Edad sugirió estos nombres. En realidad todo lo que está pensado para nosotros, está pensado o diseñado por personas menores de 60 años.

Es decir quienes por su edad suponen lo que nosotros estamos viviendo.

En la antigua historia de la humanidad, los ancianos eran las personas que poseían la experiencia y la sabiduría. Hay países y religiones que aún veneran y respetan a los ancianos (Adulto Mayor o Tercera Edad como le llaman). Son respetados, consultados y cuidados por la sociedad que les declara su admiración y respeto. ¿Es mucho pedir?

Después de reflexionar, divagar… y reclamar…  y compartir, decidimos hacer una experiencia de un Taller de reflexión, de colaboración y diseño,  dirigido a quienes estamos certificados como gente grande y sabia, simplemente por el mérito de nuestros años de vida.

De ahí nace SENIORS ( http://seniors.medialuna.cl )

También es para los abuelos y los que podrían serlo. Para quienes queremos dejar a nuestros nietos, un mundo mejor con nuestro saber y nuestra experiencia.

Si la experiencia te la da el tiempo, nadie  tiene más experiencia en la vida que nosotros.

logo_seniors

 

11 de Noviembre, Inscripciones aquí:

http://seniors.medialuna.cl/inscripcion/

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Acerca de Jorge Olalla Mayor

Publicista, Director Creativo, Coach Ontológico
Esta entrada fue publicada en Coaching, Coaching social, Historias, talleres. Guarda el enlace permanente.

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