Coaching para Equipos de Trabajo (sin llorar)

Hace unos días, por esas cosas de la vida, tuve la fortuna de participar en el Taller del Español Antonio Moya, quien fuera invitado por la Escuela Chilena de Coaching para realizar este Taller de 3 días en Santiago. Antonio nos entregó su experiencia y nos mostró sus descubrimientos en el dominio del coaching para equipos de trabajo.

Tal vez la mejor forma de contarles acerca de este taller, es que desde el primer día nos quedó claro que este sería una experiencia diferente: durante esos tres días no hubo ningún llanto.

Ninguno de los que participamos lloró. Confieso que para mí fue una experiencia casi inédita, en el fondo yo siempre he sido de la idea de que el coaching se reafirma en las lágrimas y cuando estas no llegan, el coaching pareciera que no fue tan efectivo. El taller desafió uno de mis paradigmas favoritos.

Si hubo lágrimas en esos días fueron de risa. Antonio tiene un sentido de humor estupendo.

La pregunta entonces es:

¿Cómo es posible que en un taller de coaching no broten lágrimas? ¿Acaso en este taller no se consideran a las emociones?

De acuerdo a lo que dijo Antonio:

“El equipo de trabajo es un bicho que no tiene emociones”

Esto lo dijo el primer día y me costó aceptarlo. Durante mi formación como coach todo fue emocional y desde ahí se observa el mundo. Incluso durante las conferencias, cada tanto en tanto, los propios relatores se emocionaban hasta las lágrimas y nosotros los alumnos sentíamos con frecuencia un nudo en la garganta. Todo era muy emotivo.

Por supuesto que en los coaching y los talleres que yo hago hay una cuota de emotividad no menor, la que yo siempre he creído necesaria e ineludible…

… pero Antonio me desordenó esas creencias y durante el Taller miramos al equipo de trabajo desde LOS VALORES. Eso fue muy impresionante, muy valioso. Me identificó plenamente.

Comparto con ustedes el inicio de un ejercicio que hicimos dibujando nuestra propia mano.

Cada uno de los dedos ofrece una pregunta. Todos las respondimos y las procesamos.

El dedo gordo pregunta ¿Qué me gusta de un equipo?

El dedo índice… ¿Hacia dónde quiero que vaya un equipo?

El dedo del medio… ¿Qué no me gusta de un equipo?

El dedo anular… ¿Qué me hace comprometerme con un equipo?

El dedo meñique… ¿Qué me empequeñece en un equipo?

 

 

Frases del Taller que me siguen dando vuelta:

 

“El callar es una decisión”

 

“No estamos para solucionar conflictos”

 

“Si es importante… me voy a enterar”

 

 

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Acerca de Jorge Olalla Mayor

Publicista, Director Creativo, Coach Ontológico
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