30 Años de una historia memorable

LA HISTORIA DE LA VOZ DEL “NO”


Claudio Guzmán de QEP

Cobijado con una manta, alguna merienda, sus dos perros y una radio a pila, en pleno campo de las cercanías de San Carlos de Apoquindo, Claudio Guzmán -ex integrante del grupo ochentero QEP- escuchó los avatares de la jornada del 5 de octubre de 1988. Las horas pasaban y la ansiedad pudo más. En motoneta partió al centro de Santiago para esperar los resultados, en la calle.

Pocos saben que este cantautor, marginado de las pantallas de TV y las radioemisoras, fue la voz masculina del himno del ‘NO’, esa que comenzaba con “por que digan lo que digan, yo soy libre de pensar…”.

“Como ser humano estaba harto del miedo, del oscurantismo, de haber crecido en un mundo de buenos y malos, y porque me daba mucha pena sentir que mi juventud se estaba yendo al caño porque un montón de gente se equivocó”, relata Guzmán, nostálgico y lleno de emoción al recordar aquella época en que, casi por azar, se acercó a los estudios del sello Alerce.

“Carlos (Necochea) me pidió que escuchara algo y me pregunta si quería cantar. Recién habían grabado las bases, los coros y lo encontré alucinante. Escuché el “Chile la alegría ya viene…”, y Carlos me volvió a preguntar si deseaba cantar esa canción. Obviamente era un riesgo para mí, que no me consideraba un tipo famoso, pero tal vez si era un gallo conocido. Sopesé el riesgo, porque tuve que decidir casi en el instante y, luego de diez minutos de pensar, tomé el micrófono. Determinamos grabar de inmediato y ese mismo día la canté al tiro. Viejo, le puse toda la fuerza que tenía en mis pulmones y cuerdas vocales. La letra estaba definida, pero me dieron la libertad de interpretarla. Y se notó. Yo no soy cantante ni considero que tenga un tremendo vozarrón; soy cantautor, pero el asunto era el espíritu con la que la cantabas”.

Sin embargo, el anonimato con que pasó a la historia cobra algo de sentimiento. Sin ánimo de queja, asegura que, tras meses de campaña, giras por todo el país y las amenazas de muerte que recibió, ningún dirigente de la Concertación le dio las gracias. A pesar de ello, asegura que “no me gusta eso de andar sacando dividendos. Sería como sacarle en cara algo a un amor de pareja. Me habría gustado mucho haber sido integrado más, pero bueno ya, ok, sigo haciendo música. Y eso es lo que me gusta en la vida”.

EL BUENO Y EL MALO DE LA PELÍCULA


Jorge Estévez

La propaganda televisiva del ‘No’ fue un golpe decisivo para el resultado del Plebiscito. Dos elementos se recuerdan de manera inevitable en aquellas imágenes: una, la canción interpretada por Guzmán; y dos, la de un joven tranquilo y sereno que cruza un puente con una mano en el bolsillo, mientras que con la otra sostiene una chaqueta por la espalda. Lo hace con una sutil sonrisa de confianza y tranquilidad suprema. Con todo lo que el eslogan del ‘No’ pregonaba: Sin odio, sin miedo y sin violencia. Pero, y he ahí la sorpresa, también con galanura viril y apolínea. Fue así como Jorge Estévez se convirtió, sin sospecharlo, en el símbolo sexual del ‘No’.

“Lo pasó mal mi hermano después del Plebiscito”, cuenta Carlos Estévez, explicando que a Jorge no le gusta hablar con la prensa sobre el 5 de octubre. “A mí hermano lo estuvieron acosando las mujeres por un buen tiempo. Fue bastante incómodo. Lo llamaban por teléfono y le decían cosas como ‘Oye, te estoy siguiendo los pasos’, y cosas por el estilo”, cuenta.

Cierta vez, andando en automóvil, se topó con una marcha de mujeres por el ‘Sí’. Un par de señoras lo insultaron, pero el resto lo empezaron a piropear. “Mi hermano se metió en la propaganda por convicción, pero no era político. Para el 5 de octubre estuvo en la casa comiendo pizzas. Porque lo suyo es el arte. Ahora está en Barcelona probando suerte”, dice Carlos.

Al otro lado de la vereda se encuentra Hernán Alberto Serrano (foto superior), la voz del ‘Sí’ en la propaganda política televisiva. No quiso dar a conocer su experiencia durante aquellos días decisivos.

La razón que dio fue bastante sencilla: “En mi familia la cosa aún está repartida entre el Sí y el No. Tenemos un acuerdo no firmado: no dar a conocer opiniones que se refieran al Plebiscito. Es para prevenir peleas. Lo siento. Aquel suceso ya quedó en la historia personal”.

Y es entendible, han pasado apenas 15 años.

(Publicado en el año  2003)

Conoce esta historia:

30 Años de un mensaje memorable.

https://jorgeolalla.com/2018/08/29/sin-odio-sin-miedo-sin-violencia/#more-2530

 

 

http://lanacion.cl/2003/09/28/la-tv-del-si-y-el-no/

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Acerca de Jorge Olalla Mayor

Publicista, Director Creativo, Coach Ontológico
Esta entrada fue publicada en adulto mayor, angeles y demonios, asombro, Coaching, Coaching social, cuentos, Justicia, Municipalidades, Política, talleres, tercera edad, Valores. Guarda el enlace permanente.

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