UN MINUTO DE ADMIRACIÓN PARA ESTOS HÉROES

 

Ellos derrumbaron a la iglesia en Chile y tal vez en el mundo.

Son héroes. Así es y así son.

El camino que hubieron de recorrer era sinuoso, terrible y completamente incierto; todo estaba en contra, pero ellos tenían la verdad y eso era indesmentible, en realidad muchos intuyeron  que sus testimonios podían ser ciertos, que habían fundamentos y evidencias de las malas, o más bien perversas, prácticas de parte de su poderoso abusador y su séquito de también perversos aduladores.

Cuando se provocó el quiebre de confianza, de incondicionalidad y de obediencia con estos muchachos, estos fueron declarados primero “psicológicamente perturbados, desestabilizados emocionalmente”, también los trataban de resentidos, de estar llenos de odio y de rabia, pegados a una historia fantasiosa.
Las autoridades de la Iglesia les cerraron la puerta y todas las puertas que estaban al alcance de sus tentáculos.

Como esto no fue suficiente para desalentar a estos tres jóvenes que decidieron denunciarlos, entonces fueron declarados “oportunistas, chantajistas, mentirosos, difamadores”, todo esto a través de la prensa, gracias a un medio periodístico reconocido e intachables, que publicó la historia, una triste, muy triste historia que impactó a todo el país y a todos los medios.

Se les intentó calmar “no se expongan; dejen eso de lado; ejerzan la aceptación; den vuelta la página, ocúpense de sus familias”. Nada de eso funcionó y el mundo se conmovió al conocer los detalles del daño que un perverso puede llegar a ocasionar en la vida de seres humanos vulnerables e inocentes. No hubo compasión para abusarlos, acosarlos, intimidarlos, manosearlos y difamarlos. No hubo piedad para someterlos y manipularlos.

¿Cuál fue el motor que los impulsó a seguir y seguir hasta finalmente llegar al Papa y a la Corte Suprema para exigir justicia?

Tal vez fue la certeza de la verdad que defendían. Es probable que la rabia y el resentimiento hayan sido el combustible y la dignidad el carro que los transportó.

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Acerca de Jorge Olalla Mayor

Publicista, Director Creativo, Coach Ontológico
Esta entrada fue publicada en angeles y demonios, asombro, Coaching, Coaching social, Historias, Humanidad, Justicia, Mobbing, Valores. Guarda el enlace permanente.

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