PIZARRO…OTRA VEZ PIZARRO…

Las explicaciones del abogado y del propio senador, me hacen sentir burlado, engañado (otra y otra vez), subestimado, menospreciado como ser pensante y abusado por un poderoso y corrupto senador con un tejado de vidrio descomunal.

La sensación exacta es de sentirse un huevón.

DECLARACIONES DE SU ABOGADO:

“El senador nada tiene que ver con que su esposa reciba honorarios mensuales de quienes manejan el submundo de los casinos y antros de juego, ajenos a la legalidad o al menos muy cuestionados legal y moralmente. Es su esposa y no el senador el señalado en tal informe”

DECLARACIONES DEL SENADOR

“Si, mi esposa tiene una relación comercial con esa empresa… pero, todo en orden y legalidad! Justamente producto de ello, recibe honorarios en un contexto de total profesionalismo y respeto a las normas y por sobre todo a la Patria”

PREGUNTAS RAZONABLES

¿Cómo puede ser que la esposa del senador tenga relaciones con ese sórdido mundo?

¿Qué servicios presta la esposa del honorable?

¿Cabe la posibilidad de que sea una forma de entregar aportes a las campañas del senador?

¿No resulta ridículo el nombre de “Juegos de destreza” a una actividad ligada al vicio, a la codicia, a la ilegalidad y a lo peor de las sociedades humanas?

 

Mientras pensamos en esto, vean este titular:

Se imaginan que el abogado del senador “no descartara” que el senador estaría involucrado, o que el senador sospechara de su esposa…

El senador representa cabalmente una de esas teleseries mexicanas en que el villano es super-villano, todo el condado y el país saben que es un super-villano, incluidos sus hijos; pero él igual deambula por los exclusivos pasillos del poder y de los medios de comunicación, abordando diferentes temas del país, dando consejos e ideas sin que se le mueva ningún músculo, como si fuera intachable.

No cabe duda que este honorable senador tiene una gran influencia y que muchos otros (también poderosos) dependen de él o están en su red.
No se ve preocupado.

Si no hay una justicia que se haga cargo de las andanzas del senador, es necesario inventarla. Tal vez pueda haber una Justicia que se someta al bien y al sentido común. Una Justicia Valórica, que se mida desde los valores humanos.

Mientras ese milagro suceda, al menos no votemos más por él.

Acerca de Jorge Olalla Mayor

Publicista, Director Creativo, Coach Ontológico
Esta entrada fue publicada en adulto mayor, angeles y demonios, Coaching, Coaching social, Política. Guarda el enlace permanente.

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