
Después de mucho pensarlo, mucho quererlo y soñarlo, la Paty compró un depto, en Coquimbo y lo fuimos a recibir. Es nuevo y está en el piso 15 de un imponente edificio a orillas de Playa la Herradura. Era viernes y viajamos temprano, a las 5 de la tarde ya estábamos colocando las cosas que habíamos traído. Los muebles los entregarían entre sábado y lunes. Estábamos muy felices y esa noche celebramos la adquisición, que en realidad era un regalo que venía de sus viejos; brindamos y lo agradecimos. Sentimos un nuevo impulso de entusiasmo en la vida.







