
Wilson y Julio se transformaron en inseparables.
Se conocieron el año 97, cuando Wilson, un médico titulado en una Universidad de Chile y que afirmaba tener ciertos dones y facultades paranormales, hizo el programa de formación profesional en la Escuela.
Wilson detectaba en forma natural las energías de las personas. Veía la áurea tan nítida como nosotros vemos las flores. La premonición y la presencia virtual también eran parte importante de su oferta, dones que el Dr. Wilson ponía generosamente al servicio de otros. Seguir leyendo






